El Hombre Pájaro parado frente al descubrimiento de la sabiduría, extiende sus brazos al aire y secuencialmente produce su aleteo, mientras canta, al largo camino un horizonte sin límites y entregado libremente a su forma de vivir, es por lo cual, cada mañana despierta las onomatopeyas aladas, planeando, enseñando, intro-formulando paisajes silvestres fecundados a la orilla del mar, pisando la arena, arrastrando su amor por el entorno, Puerto Saavedra, ofrenda sonora a los amigos, plumaje encantado de psikodelia, todo late en forma de ciclos, como espirales purificando la frecuencia de emprender un largo pensar, para el arte, la verdad ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario